Jesús Alberto Hurtado Menchaca

Una frase que hemos escuchado todos los que alguna vez nos interesamos por escribir o aquellos que tuvieron que escribir un ensayo de tema libre es “escribe lo que sepas”, una frase cuyo significado se ha desvirtuado bastante. Escribir lo que sabes es, hasta cierto punto, una forma de improvisar, pero no significa que podemos escribir cualquier cosa y entregarla; saltando de un tema a otro sin ningún tipo de conexión ni de objetivo.

El “escribir sobre lo que sabes” representa para mí escribir sobre lo que quieras, siempre que lo entiendas y lo dirijas hacia algún objetivo. Es por eso que se tocan muchos temas distintos en todos los escritos, tanto en los ensayos como en la ficción.

Por ejemplo, en la ficción se vuelve menos complicado escribir cuando se crean las llamadas fichas de personaje (suponiendo que no quieres inventarte un nuevo mundo desde 0). Estas fichas son pequeños escritos que hace el autor para sí mismo; contienen información sobre los personajes y las condiciones por las cuales están en la historia. Algunos terminan publicando las fichas en sus propios sitios o al final del libro, pero la intención primordial es tener la información suficiente para conocer a los personajes y escribir sus historias.

Me gusta escribir análisis de las obras que me agradan, siempre he pensado que necesitamos analizar las películas, libros, canciones y videojuegos u otros contenidos nos sirve para disfrutarlos y apreciarlos más. Un análisis se puede hacer desde perspectivas diferentes. A cada persona le interesan aspectos distintos del mismo contenido la mayoría de las veces. En mi caso, me gusta encontrar ideas de las cuales se puedan desarrollar temas. Puedo estar equivocado, pero siempre intento desarrollar un porqué de mis razones.

Mi primer consejo para escribir sería encontrar una idea y darle un enfoque al texto. Cuando le das ese enfoque solo necesitas encontrar aspectos que puedan sostener tus ideas e ir anotando puntos que quieres tocar para tu escrito. Es una forma de organizar el “escribir lo que sabes.”

Como todo escritor, nos atoraremos en cierto punto de nuestro escrito. ¿Qué hacemos cuando nos atascamos y no sabemos como continuar? Cada uno tiene su propia forma de lidiar con el estancamiento creativo. Nadie está excluido de esta situación, todos los que escriben, dibujan, o hacen otro tipo de trabajo creativo tienden a llegar al atascamiento. Lo que yo hago es continuar. Me parece que continuar aún cuando no estamos convencidos nos ayuda a reconocer qué es lo que nos empuja a continuar. Entonces, cuando estés más predispuesto, podrás revisar el escrito y ver si realmente estaba mal.

En algunas ocasiones, resulta que lo que escribiste era bastante decente. Si bien puede contener errores, solo hace falta corregirlo para que sea un texto decente. También, puede ser que te siga pareciendo que hay algo que falla; en este caso, recomiendo descansar. Puede que tu subconsciente siga reflexionando el asunto y se te ocurrirá una solución cuando menos te lo esperes; entonces volverás entusiasmado, listo para seguir escribiendo.

Ningún escrito está acabado a la primera. Todo esto fue el proceso para realizar un borrador. El borrador es importante para todos los autores; debes leerlo una y otra vez y corregirlo cuanto sea necesario hasta que tú mismo estés satisfecho con el resultado. Todos los escritores tienen que convencerse a sí mismos de lo que han escrito para llegar a las demás personas. Este es uno de los consejos más importantes a mi parecer.

En resumen, lo que yo recomiendo para escribir es llevar más allá el concepto de “escribir sobre lo que sepas.” Analiza todo lo que puedas sobre la obra de la que vas a escribir o el tema del que vas a hablar.

Segundo, hay que encontrar una idea para desarrollar. Anota los puntos que quieres tocar en tu escrito que puedan dar soporte a tus ideas y escribir el porqué. Tienes que estar seguro de las ideas que has tomado en cuenta, aún cuando no te gusta como has redactado el texto. Entonces es cuando tienes un borrador que corregir.  Si te atascas, continúa escribiendo; es un borrador todavía.

Una vez que tienes el borrador, léelo todas las veces que sea necesario para encontrar todos los errores posibles. Si no te convence lo corriges y cambias lo que te parezca conveniente. Debes corregirlo hasta que te guste el resultado y te pueda convencer a ti mismo. Si ya lo has corregido hasta quemarte la cabeza y sigue sin convencerte debes dejarlo reposar un rato, o un día o hasta varios días si te parece necesario. Así podrás ver si realmente había algo mal o solo eran ideas generadas de la tensión del momento.

Cabe recalcar que la inspiración ayuda mucho cuando escribimos. No es como si el texto se fuera a escribir sólo, pero es algo parecido. La inspiración nos otorga agilidad mental. Cuando estamos inspirados encontramos soluciones alternativas a nuestros problemas de escritura y redactamos más entusiasmados, pero es esporádica.

Nunca sabes cuando va a llegar la inspiración, pero lo hace. A algunos les sirve trabajar bajo presión, otros mientras comen dulces y así cada persona le funciona distinto. A mi me sirve escuchar música para encontrar la inspiración, también cuando me fuerzo a mí mismo a escribir. No puedes contar con que te llegue la inspiración cuando la necesitas, pero lo importante es continuar y tener algo para corregir o para tomar ideas y utilizarlas en la segunda versión de tu escrito. Puede que, para entonces, te encuentres inspirado.

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